Sonia | Ponerme las botas y tirarme en el barro

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Sonia Ferrer es muchas cosas, una de las mujeres más creativas que conozco, es fuerte, es luchadora, y una de las personas a las que más quiero. Vuelca todo lo que es y lo que siente en Delbes, una marca donde sus creaciones toman forma de ropa, complementos, así como de objetos de decoración y mucho más, es un proyecto vivo en el que plasma todas sus inquietudes e inspiraciones, es un retrato de su ser que podemos vestir el resto, algo tan íntimo, tan de verdad, que se me hace un nudo en el estómago al pensarlo. 

Hace años que fotografío desnudos pero no hace tanto que descubrí porqué. Estar desnudos nos hace más vulnerables, se nos caen máscaras, estamos más cerca, sin pretenderlo, de mostrar el alma, y eso es lo que a mi me interesa. Así que decidí que para que el otro pudiera desnudar su alma yo tenía que hacerlo también, y de eso va esto.

Es un honor “inaugurar” este espacio con mi querida y admirada Sonia.  

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LO QUE ME ILUSIONA

Milena | Aquello que me ilusiona suele coincidir con lo que me aterroriza, ya que la ilusión conlleva implicación, y ésta, vulnerabilidad. A menudo he tendido a sofocar las ilusiones con la misma prontitud con la que acallo mis miedos, mirando hacia otro lado, un lugar seguro aunque menos apasionante, conocido. Tu me sirves como testigo al que rendir cuentas. Ahora me emociona la posibilidad de plasmar todo lo que llevo dentro en este formato que me gusta tanto, en este blog. Pero el miedo está presente y es un miedo que solo tiene que ver conmigo, me tengo miedo a mi, tengo miedo a mis miedos que me paralizan. Tengo miedo a dejar esto a medias, a que el perfeccionismo no me deje avanzar, que me entren juicios y esto se vuelva a dormir. Agradezco tener tu mirada al lado, se que me pondrás las pilas si me duermo en los laureles. Así que te quiero dar las gracias y me gustaría, también, saber algo más de tus miedos e ilusiones. Qué implicaciones tiene para ti tu proyecto creativo, Delbes, qué teclas toca que te hacen surgir miedos. De dónde sale tu voz valiente. 

Sonia | Tengo muchos miedos, pero intento no escucharles ni hacerles caso. Mi fuerza viene de mi familia, nunca me permitieron ser débil, con lo bueno y con lo malo. Pensando en Delbes me dan miedo muchas cosas, el fracaso sobre todo, porque mi proyecto, mi marca, soy yo. Siento que si fracaso no será la empresa sino mi persona la que lo haga. No tengo miedo de que la marca no tenga éxito, tengo miedo de que no guste, porque soy yo, somos lo mismo. Me encanta sentir que sí gusta, me encanta cuando alguien me dice que una prenda le favorece, que se siente a gusto llevándola. Ese es el objetivo de Delbes, que haya personas que valoren una pieza, con el mismo sentimiento con el que lo hago yo. 

La fuerza, a parte de mi familia, también la saco de alguien con quien compartí este proyecto hace mucho tiempo y se metió de lleno sin preguntar; se lo hizo suyo de una forma maravillosa y estoy encantada de que esté ahí. Esas son las dos caras de la fuerza, la parte bonita son las ganas, y el ver que alguien valora tu trabajo y te recuerda día a día que te apetece trabajar en ello. La otra parte es más dura de masticar, la que viene de mi familia, pero agradezco mucho que esté ahí porque forma parte de mi carácter y de quién soy.

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LO QUE ME TRANSFORMA

Milena | No reaccioné, en esa época aún me costaba reaccionar, sentía que era inapropiado pero menos apropiados eran en realidad sus comentarios. Fue un incidente "sin mayor importancia", pero supuso un antes y un después. A día de hoy puedo hasta agradecerle su comportamiento. Ese día abrí los ojos, ese día comprendí  que lo que yo había considerado siempre una sexualidad libre, sin complejos, era todo lo contrario. Comprendí que utilizaba el sexo para hacerme daño, porque eso reafirmaba la opinión que yo tenía de mi misma. Ese día en que yo abrí los ojos se abrieron en mi pecho otros ojos amarillos. Los veía fisicamente y daban mucho miedo. Llenaban todo de oscuridad y ellos eran lo único que podía ver. Fueron muchos meses, casi dos años. Y aunque ya no hay ojos amarillos el proceso sigue. En todo este tiempo he ido sacando capas y capas y comprendiendo cuánto de esto tiene que ver con mi relación con mi cuerpo. Desde la adolescencia me ha costado mirar mi cuerpo. Sentía que nadie podía desearme desde el cariño, desde el amor, desde la pasión con la que se mira algo bonito. Empecé entonces a mirarme al espejo durante más rato del que normalmente hubiese podido soportar, mirar mi cuerpo parte por parte y llamarla bella, tal como es, en el momento presente. 

Nos han enseñado que somos objetos sexuales, pero yo me doy de baja y me declaro sujeto sexual. La sexualidad ha sido y es uno de los motores principales de mi transformación y toma de consciencia.

Querría saber qué te ha hecho crecer a ti, cual es tu tema, dónde está esa cicatriz en la que reside tu poder. Y también que relación tienes con tu sexualidad y con tu cuerpo. 

Sonia |  En parte he desistido. No voy más allá y eso no me gusta. Decidí que si ellos podían relacionarse desde lo puramente físico yo también podía, aunque a mi, personalmente, eso no me llenara. Me doy cuenta de que no confío en los hombres y creo que por eso he centrado todo mi amor en mis amigos, en mi vida, mis proyectos, desde un punto de vista egoista. Pero me va muy bien.

Me atraen los imposibles, porque no me hacen daño, no les doy la oportunidad de entrar y así el dolor nunca sobrepasa un límite. Si algo es bueno, intento hacer ver que no existe, intento convencerme de que no es tan bueno y lo dejo pasar, evitando así que se convierta en malo, que me haga daño y que hunda lo que hace de mi una mujer fuerte. Tiendo a creer que una mujer fuerte es una mujer que está sola y eso me tranquiliza. Pensar que ni les necesito, ni les quiero,... me auto-convenzo de ello, pero sé que no es cierto. No les necesito, pero sí quiero, pero tengo esa cajita cerrada para que nadie nunca pueda entrar. 

Lo que busco cuando estoy con un hombre es relajarme, no pensar en nada, disfrutar del sexo, sentirme una diosa y que me quieran. Como cuando hago una entrevista de trabajo y no quiero el trabajo pero quiero que me quieran. Me digo, "voy a conseguir que sea todo lo que quiero y luego me voy a ir porque yo, Sonia, como mujer, tengo las riendas de mi vida y decido irme". Me di cuenta de que lo que quería no eran relaciones casuales, el sexo me encanta siempre que exista un vínculo especial.

En mi vida siento muchas veces que no tengo suficiente experiencia y eso me hace sentir incómoda. Lo aplico a todo, al sexo y al trabajo, nunca me siento suficientemente preparada para una entrevista. No me siento suficientemente preparada para nada que no sea superficial. Necesito dedicar tiempo, horas, la alternativa es enfrentarme a ello sin sentirme segura.  

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LO QUE ME ENAMORA

Milena | Sin duda alguna lo que me enamora de las personas es el que se les caigan las corazas, me enamoran esas conversaciones en las que la intimidad es tal que se crea una estancia solo para dos, como si una cortina invisible nos separara del resto del mundo. Me enamora cuando me cuentan algo y ambos sabemos que cuando nos hemos encontrado un rato antes no pensaban que fuesen a decir eso, que fuesen abrirse así. Quizá han dicho “vivo con miedo”, o quizá “he decidido que quiero brillar y ser vista”. O quizá han hecho una confesión muy íntima, o no, puede ser cualquier cosa, pero que sea verdad. Me enamoran también los lugares que crean en mi esta misma intimidad. A veces es estando yo sola en un bosque, o en una playa, o en una silla sentada viendo la puesta de sol y pensando que la belleza es casi insoportable. Otras veces hay mucha gente al rededor pero no importa porque algo conecta conmigo, puede ser un cuadro en particular en un museo, una canción en una jam del jamboree, un instrumento, puede ser mi cama en un día especialmente sensible. Esos lugares y momentos que me hacen sentir desnuda y vulnerable porque se me han caído las corazas y no me queda más capa encima que la de la de la verdad.

Me gustaría saber qué es para ti la intimidad y qué es lo que te enamora.

Sonia | Para mi la intimidad es estar en confianza total. Lo que me enamora es lo mismo. Es algo que he encontrado en toda la gente que quiero, que se abran conmigo. Lo valoro especialmente porque a mi me cuesta mucho. Creo que el hecho de que ellos me cuenten es lo que me lleva a abrirme a mi con ellos, que lloren conmigo, que me busquen. Para mi la confianza es lo máximo a lo que puedes llegar con alguien. Si tienes confianza  puedes querer a gusto, puedes odiar a gusto, y compartirlo entonces y arreglarlo. Puedes enfadarte, puedes ser feliz, entusiasmarte, emocionarte,... Cualquier sentimiento es bonito si está basado en la confianza. Conmigo misma es igual, cuando consigo tener confianza en mi, me enamoro de mi. 

Me gusta el silencio, pero valoro especialmente la palabra, a mi me cuesta hablar las cosas porque, ¿Y si hablo y entonces se van? 

Intimidad es también ser sincera conmigo misma, el lugar me importa menos, me da igual estar sola o acompañada, puede ser en mi cuarto encerrada, en un grupo de gente en una fiesta, en una puesta de sol, es ese momento en que conecto conmigo y pienso con claridad, sin los juicios o la educación que tengo impuesta.

Intimidad son los momentos en que me digo “eres así, puedes aceptarlo y, si alguien no le gusta, no pasa nada. Sentir que algo de lo que dice alguien me revuelve y ser honesta con los pensamientos o emociones que me vengan, encontrar mi opinión y compartirla, aunque sea diferente a la del resto, aunque no les guste.

Delbes es la unión de muchísimos momentos de intimidad que me han llevado a ver lo que yo quería, esos son los momentos que me hacen más fuerte. Me reafirman en quien soy, me hacen aceptarme tal como soy.

Me ha costado muchísimo, por ejemplo, aceptar mi forma de concebir una relación, es muy tradicional. Me encantaría cambiarla, seguramente esté condicionada por la educación y es todo de lo que me quiero alejar pero, es como soy, eso es lo que deseo. Alejarme de ello no me lleva a la felicidad. Esto me ha atormentado en el último año. Quería ser diferente, quería aceptar la libertad absoluta en el amor, pero en el fondo, eso no es lo que deseo. Aceptar esto también me hace más fuerte porque no me deja caer en algo que posiblemente "mole" más pero que no es auténtico en mi. 

Ah, y que le guste jugar a los bolos, a mi me gusta jugar a los bolos, me gusta mi parte de niña, me gusta ir a bailar y emborracharme, irme de paseo a la montaña, ponerme las botas y tirarme en el barro, y también bañarme cuando llueve. 

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LO QUE ME DESNUDA

Milena | Me gustaría que me contaras tu experiencia con la desnudez, la del alma y la del cuerpo, puede ser algo que te ha hecho crecer, algo que te hace brillar, puede ser una herida o una experiencia de éxtasis y felicidad, no lo se.

Sonia | Lo más cerca que he estado del desnudo de mi alma, fue esa tarde, en la que me sentaste encima de un cojín y me tuviste llorando media hora, te quedaste tan a gusto y yo lo necesitaba. Nunca me lo había permitido. Normalmente cuando lloro es solo ansiedad, enfado, rabia… Ese día me paré a pensar, a aceptar, a ver que probablemente todo lo que pasa ahora viene de bastante más atrás. No me atrevo a hacerlo, a mirar atrás.

Me costaba estar desnuda físicamente, tenía que sentirme muy cómoda. Tenía muchísimos complejos, pero ya no me afectan en mi día a día, me he vuelto muy fuerte, aprendí a aceptarme como soy, no dejo de hacer nada de lo que quiero hacer. Sufrí mucho en este sentido y si de algo me di cuenta es de que el cuerpo de una mujer es capaz de hacer muchas, muchas cosas, mucho más allá del aspecto físico. Que nuestro juicio sobre el estar desnudas, lo que nos gusta y lo que no, lo que cambiaría o no cambiaría, son estereotipos establecidos por el hombre. Wabi-Sabi es la filosofía. Nunca he estado con un hombre perfecto y me han gustado igual; en el fondo adoro la imperfección. Lo bonito de una mujer es es ser diferente, cada cuerpo es diferente y en todos hay belleza. Hemos aprendido a mirar a la mujer de al lado para compararnos. ¿Para qué? Valora lo que tienes, valora sus cualidades, y si ella tiene algo que te gusta mucho intenta que te inspire para crecer o para hacer equipo. Para haceros más fuertes juntas. 

Paso tiempo desnuda con mis amigos, en la playa, empecé a hacerlo hace dos años, y me di cuenta de que era suficientemente fuerte como para que me diera igual si alguien juzgaba mi cuerpo. Porque tenía otras virtudes. Eso lo aprendí de mi mejor amigo. El es la definición de confianza, está para lo bueno y para lo malo, para abrirme, para llorar, para todo. Supongo que al final, a parte de ti, es de las pocas personas con las que he sentido libertad de expresión absoluta para hablar de mi sexualidad, de plantearme lo que me gusta y lo que no. Cuando era niña probé todo lo que había por probar, cuando pasaron los años, en cambio, dejé de pensar en ello, ni siquiera me interesaban las relaciones sexuales, solo quería que hubiese alguien ahí. Mi amigo y yo nos acompañamos durante el proceso de cambiar esto, él se planteaba lo que quería y eso me llevaba a hacer yo lo mismo. ¿Qué me gusta en la cama? ¿Qué me excita? ¿Qué sensación me provoca que me rocen? 

Igual ahora no estoy viviendo el tipo de historia que quiero pero, por primera vez, estoy disfrutando el sexo para mi, y no para el otro. El sexo es mío, yo soy la que está ahí. 

Un cambio radical en mi fue el hecho de desnudarme con alguien teniendo la regla. Antes me habían hecho sentir que tener la regla era lo peor que podías imaginar. No se trata de tener o no relaciones, se trata de que alguien infravalore ese momento de la mujer y lo lleve a repudiarte, a decirte “no puedo tocarte”, “no puedo excitarme contigo”. Este año he descubierto que sí se puede y que, además puedo disfrutar y puedo desnudarme y, si sangro, no pasa nada, es natural. Desnudarme físicamente así, menstruando, es desnudar una parte de mi que me avergonzaba, es desnudar el cuerpo y el alma. Esto ha sido muy importante para mi, para mi confianza en mi misma, ahora me siento más segura porque era algo que me cohibía. 

Acabaría diciéndote que Delbes es la unión de mis miedos, de mis virtudes, de mis defectos, de mis experiencias, de mis amores, de mis amigos, y probablemente, en gran parte, de mi bisabuela 

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almaMilena Güell